Se cruzaban todos los días, en el ascensor, en el bar, compañeros de clase. Años y años de su vida siendo compañeros, vecinos...Pero solo con eso en común, ni familia, ni amigos. Ella siempre escuchaba "Russian Red" en un Ipod rosa, él "Foo Fighters" en un mp3 viejo. Sin embargo nunca se hablaban, por desgracia el ser humano es el único animal que aunque se cruce miles de veces puede ignorarse, o eso nos creemos. Siempre desayunaban en "Bunir" un bar cerca del piso donde vivían. Mesa en la esquina para él, mesa a la entrada para ella. Pero aquello no podía durar para siempre, tocaba época de exámenes y perdieron la primera clase para estudiar, coincidieron en eso. Al entrar al bar todo estaba lleno, bueno todo no, quedaba una mesa, cerca de la barra, ella fue la primera en sentarse, y él educadamente pidió permiso para sentarse también, después de dos años con la misma rutina coincidían en la mesa del bar. Los dos pedían café de cafetera, los dos solo echaban medio sobre de azúcar, los dos pedían un bollo, los dos estudiaban lo mismo, hasta intercambiaron apuntes. Se reían comentando anécdotas de las clases, era tan perfecto. Por fin ella hablaba con el chico del ascensor, era perfecto. La pregunta era inevitable; -¿Vamos juntos a clase?, dijo ella,-No, tengo que pasar a buscar a mi novia. María se quedó sola en la mesa del bar. Al final no tenían tantas cosas en común.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
"Caffe"
Se cruzaban todos los días, en el ascensor, en el bar, compañeros de clase. Años y años de su vida siendo compañeros, vecinos...Pero solo con eso en común, ni familia, ni amigos. Ella siempre escuchaba "Russian Red" en un Ipod rosa, él "Foo Fighters" en un mp3 viejo. Sin embargo nunca se hablaban, por desgracia el ser humano es el único animal que aunque se cruce miles de veces puede ignorarse, o eso nos creemos. Siempre desayunaban en "Bunir" un bar cerca del piso donde vivían. Mesa en la esquina para él, mesa a la entrada para ella. Pero aquello no podía durar para siempre, tocaba época de exámenes y perdieron la primera clase para estudiar, coincidieron en eso. Al entrar al bar todo estaba lleno, bueno todo no, quedaba una mesa, cerca de la barra, ella fue la primera en sentarse, y él educadamente pidió permiso para sentarse también, después de dos años con la misma rutina coincidían en la mesa del bar. Los dos pedían café de cafetera, los dos solo echaban medio sobre de azúcar, los dos pedían un bollo, los dos estudiaban lo mismo, hasta intercambiaron apuntes. Se reían comentando anécdotas de las clases, era tan perfecto. Por fin ella hablaba con el chico del ascensor, era perfecto. La pregunta era inevitable; -¿Vamos juntos a clase?, dijo ella,-No, tengo que pasar a buscar a mi novia. María se quedó sola en la mesa del bar. Al final no tenían tantas cosas en común.
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