jueves, 11 de agosto de 2011

"RedJacket"

Iva de rojo, rojo fuerte , uno de esos colores que no sabes como se llaman. Entró en casa, dejando las bolsas en el suelo, suspirando por el esfuerzo de haber subido las escarelas, posiblemente hasta un quinto piso, se quitó la chaqueta y la colgó apresuradamente en la percha, sin perder tiempo sacó las cosas de las bolsas para colocarlas. 
Todo estaba en su sitio, en los armarios blancos, perfectos, como debía ser la cocina de una casa. Sonó su móvil, con una sintonía propia de Nokia, y la cogió, los gritos llenaron la casa. Los vecinos al otro lado de la pared  oían sin escuchar, los llantos de una mujer. El reloj de la cocina marcaba las siete de la tarde, y el poco sol que entraba en aquella tarde de otoño, solo servía para acabar con el blanco perfecto de la cocina. Ahora el reloj marca las nueve y media, él entra en casa, dando un portazo, los vecinos lo han vuelto a oir, pero siguen sin querer escuchar, se oye también el ruido de una persiana bajarse, y en la casa vacía los fluorescentes de la cocina encenderse, como todos los días de esa casa, se llena de gritos. 
Pero hoy es diferente, la chaqueta cae al suelo, movida por una fuerza que no hace bien a nadie, y que llena la cocina blanca y perfecta de ese rojo, rojo fuerte, de esos colores que no sabes como se llaman, y que no quieres verlos más. Al final, los vecinos si escuchan: una sirena de ambulancia.

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